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Celebraciones: Domingos, 18hs00.

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Sobre Nosotros

En qué creemos

Creemos que Dios es real, que es único pero a la vez es tres personas: Padre, Hijo (Jesucristo) y Espíritu Santo.

Creemos que Dios es eterno, que siempre ha existido y no tiene fin. Él es el Dios que todo lo sabe (omnisciente), tiene todo el poder (omnipotente), está en todas partes (omnipresente) y que solo a Él se debe adorar y rendir gloria.

Creemos que la revelación de Dios es la Biblia. Con 39 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo Testamento, en ella no hay error ni contradicción, siendo infalible: es verdadera, correcta y coherente.

Creemos que Dios creó al mundo perfecto pero que los seres humanos, al desobedecerle (pecado) corrompieron esa perfección y en consecuencia quedaron condenados.

Creemos que Dios estableció un plan de redención para la humanidad a través de Jesucristo, que es totalmente Dios y totalmente hombre.

Creemos que la salvación es un regalo inmerecido de parte de Dios que se hace efectivo por medio de la fe en que solamente el sacrificio de Jesucristo ha redimido los pecados.

Para más detalles sobre nuestras creencias, puedes consultar los documentos que las resumen y que suscribimos:

  • Confesión de Fe de Westminster
  • Catecismos mayor y breve
  • Pacto de Lausanne

Nuestra historia

La Iglesia Evangélica Presbiteriana de España es una institución reconocida por el Ministerio de Justicia a través de FEREDE desde 1999. Sin embargo, la historia de nuestra denominación se remonta a finales de los años 80 y, si nos extendemos más atrás, desde el siglo XVI y, por supuesto, desde los tiempos de Jesucristo.

El inicio y desarrollo de la Iglesia Evangélica Presbiteriana de España se ha llevado a cabo desde 1989, a través del apoyo directo de la Iglesia Presbiteriana de Brasil (IPB) por medio del envío de misioneros que iniciaron y pastorearon la mayoría de las iglesias. Aunque el apoyo sigue vigente, hoy la iglesia de España ya cuenta con pastores y presbíteros españoles, así como una membresía multicultural.

NUESTRA TRAYECTORIA

En 1989 llegó a Huelva el pastor Hugo Vivas. Junto a su esposa, Fátima, la pareja de misioneros, enviados por la IPB junto a Operación Mobilización (OM), empezó en la ciudad la iglesia que hoy se ubica en el barrio de La Orden. Desde entonces, diferentes iglesias locales empezaron a reunirse en diversas ciudades de España: Don Benito, Sevilla, Getafe, Madrid, Torrelodones, A Coruña y Málaga.

Pronto publicaremos nuestra trayectoria ampliada…

NUESTRA HERENCIA

A partir del nombre institucional de nuestra iglesia se puede entender muy bien nuestra herencia dentro del movimiento cristiano. En resumidas cuentas, la Iglesia Evangélica Presbiteriana es una comunidad cristiana protestante. Esta definición indica su origen y la manera en que entendemos nuestra relación con Jesucristo y como comunidad: somos una iglesia, somos evangélicos y somos presbiterianos.

Iglesia

Somos una iglesia porque somos un grupo de cristianos, seguidores de Jesús que buscan cumplir la tarea que él encomendó: vivir para él y hacer discípulos para él. Creemos en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob; Dios de los reyes y profetas del Antiguo Testamento; Dios de los apóstoles del Nuevo Testamento. Es el Dios en tres personas: Padre, Hijo (Jesucristo) y Espíritu Santo.

Todas estas afirmaciones nos identifican con el cristianismo bíblico y trinitario, el movimiento que tiene origen en el primer siglo a partir de la labor de los apóstoles de Jesucristo, que dirigieron la expansión del mensaje del Evangelio desde Jerusalén, toda Judea y Samaria hasta todos los rincones del mundo conocido por aquél entonces.

El cristianismo siguió avanzando por todo el mundo, enfrentando persecuciones y la instrumentalización política, reuniendo millones de corazones transformados por la Palabra de Dios. Las comunidades o iglesias se establecieron a lo largo de los siglos en diversos países, adoptando diferentes expresiones en cuanto a formas y organización, como es el caso de nuestra iglesia.

Evangélica

Somos evangélicos porque vivimos nuestra relación con Dios basados única y exclusivamente en la Biblia, entendiéndola y practicándola según los principios propuestos por la Reforma Protestante. Unos principios que apuntan a las buenas noticias de Jesús (el Evangelio): que por medio de la convicción de que Jesús es Dios y es el salvador podemos experimentar un nuevo nacimiento, fruto del favor inmerecido de Dios, que nos perdona de nuestros pecados.

La Reforma Protestante fue un movimiento de renovación de la iglesia que tuvo su inicio en el siglo XVI en Alemania, extendiéndose por toda Europa en mayor o menor medida. Este movimiento, impulsado por teólogos como Martín Lutero, Zwinglio o Juan Calvino, llevó a que las iglesias de diversas naciones de entonces se vieran desvinculadas del poder del Vaticano y el Papa, desde Roma.

La propuesta de dicho movimiento se resumió en 5 afirmaciones que confrontaban los principios desarrollados por la sede de Roma y que se conocen como «5 solas«: solo Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres; la salvación es solamente por gracia de Dios y solamente mediante la fe; solamente las Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento) son norma de fe y práctica; y solamente a Dios se debe dar gloria.

Presbiteriana

Somos presbiterianos, una corriente dentro de la Reforma Protestante con una manera particular de organizarse como comunidad y que entiende la Biblia según la interpretación calvinista, conocida como teología reformada.

Esta teología, que muchos conocen también como «calvinismo» se basa en la manera en la que el francés Juan Calvino expresó en obras como «Institución de la Religión Cristiana» la interpretación bíblica coherente y fiel a las Escrituras. Dicha interpretación también tiene su aplicación práctica en el día a día e influenció a muchas personas de su época.

En aquél entonces la iglesia cristiana estaba vinculada a cada nación; eran iglesias-estado, entre ellas la Iglesia de Escocia. Aquella iglesia del norte de Gran Bretaña viviría, por influencia principal del calvinista John Knox, una reforma que la separaría de la autoridad papal y la convertiría en una iglesia protestante, adoptando una nueva forma de gobierno en la que la autoridad eclesiástica no recaía sobre obispos, sino en ministros (presbíteros) elegidos por los miembros de las iglesias.

Las iglesias reformadas que utilizaban el modelo de gobierno de la Iglesia de Escocia se expandieron por otros países, pasando a ser conocidas como iglesias presbiterianas por esa característica que les diferenciaba de otras formas de organización eclesiástica, como las iglesias episcopales o las congregacionales.

Las iglesias presbiterianas también llegaron a América, primero a Estados Unidos y luego a otras partes, estableciéndose diferentes instituciones que se identifican con la teología reformada y organización presbiteriana. Algunas de las que se desarrollaron en Estados Unidos enviaron misioneros a Brasil en el siglo XIX, estableciéndose la Iglesia Presbiteriana de Brasil, que a su vez envió misioneros a España en el siglo XX, estableciéndose la Iglesia Evangélica Presbiteriana de España.

Jesucristo

Jesucristo fue un hombre que vivió hace aproximadamente veinte siglos en la provincia romana de Judea, donde hoy se ubica Israel y los territorios palestinos. Según cálculos históricos, vivió treinta y tres años. Hasta los 30 no hay muchos datos sobre sus actividades, salvo relatos puntuales.

Se cree que trabajó como carpintero hasta empezar un periodo de 3 años dedicado a predicar que las promesas sobre la venida del mesías de la Biblia hebrea se estaban cumpliendo en él. Su labor terminó, aparentemente, al ser ejecutado bajo falsas acusaciones de sedición.

Sin embargo, los relatos y testimonios descritos en los cuatro libros que conforman el Evangelio nos muestran que la historia de Jesús no acabó ahí: él resucitó al tercer día de morir y está vivo, dejando un impresionante legado a través de sus discípulos. Y esto es así porque é no era, y no es, solamente un hombre: Jesús es Dios.

Si hablamos de la presencia de Jesús en la tierra en «carne y hueso», su biografía comienza alrededor del año 1 de nuestra era. Jesús nació de forma sencilla, en el establo de un hostal, y no se destacó ni por su apariencia, pues era común, ni por riquezas, que no tenía.

Antecedentes

En los primeros versículos del libro de Juan se afirma que Jesucristo es Dios y que ya estaba presente en la creación. Por lo tanto, la biografía de Jesucristo no se restringe a sus 33 años en la tierra; él existe desde la eternidad.

Antes de nacer en Belén hace más de dos mil años, Jesús aparece en el Antiguo Testamento en diferentes ocasiones, siendo identificado como el «Ángel del Señor». Estos antecedentes no se resumen a sus apariciones: toda la primera parte de la Biblia apunta hacia él.

Ya en el Génesis se habla de Jesús cuando Adán y Eva desobedecen, pecando por primera vez. Su rebelión desencadenó inmediatamente el plan eterno de salvación a través de Jesús, que un día pagaría con su vida en lugar de muchos el precio de esa deuda heredada por toda la humanidad.

Ese plan es central en el Antiguo Testamento. Los sacrificios apuntaban a él y los profetas hablaron de su venida, y se cumplió perfectamente como vemos en el Nuevo Testamento en el relato de Evangelio y desarrollo en los demás libros.

Legado

Jesucristo es Dios, está vivo y regala vida eterna a todas las personas que creen en estas verdades y en que con su muerte pagó el precio de los pecados en su lugar. Es la salvación, un regalo inmerecido (gracia).

Esa es la gran clave que hace que aquel hombre sencillo y humilde dejara un legado tan importante: millones de personas que han experimentado a lo largo de la historia una perspectiva de vida llena de esperanza y amor.

El impacto de lo que hizo Jesús fue tan grande que hoy calculamos los años según el que se considera el año en que nació, que sería el año 1, el «año del Señor», y los siguientes son los años «después de Cristo». Antes de su nacimiento hablamos de la época «antes de Cristo».

Pero más allá de cambiar los calendarios, Jesús cambia vidas, y esas personas han integrado el llamado «Cuerpo de Cristo», su Iglesia, expresada en todo el mundo con diferentes nombres y formas, pero con un propósito común.

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